La trilogía entre Manny Pacquiao y Erik Morales es una de las más épicas en la historia del boxeo. En su primer encuentro en 2005, Morales impuso su experiencia y derrotó a Pacquiao por decisión unánime, en una batalla estratégica. Sin embargo, Pacquiao volvió en 2006 con sed de venganza, ganando la revancha por nocaut técnico en el décimo round. La tercera pelea fue el cierre definitivo: Pacquiao derribó a Morales en el tercer round, sellando su victoria con un nocaut. Más allá de las peleas, ambos compartieron respeto y amistad, dejando un legado imborrable en el boxeo.










