Joe Louis vs. Max Schmeling II, disputada el 22 de junio de 1938 en el Yankee Stadium, fue mucho más que una revancha. En un mundo marcado por el auge del nazismo y el racismo en Estados Unidos, el combate adquirió un enorme peso simbólico. Louis, campeón mundial y referente para millones de afroamericanos, llegó decidido a no repetir errores. Tras estudiar la derrota de 1936, salió al ring con una agresividad implacable. En apenas 1 minuto y 24 segundos, castigó brutalmente el cuerpo de Schmeling, derribándolo tres veces en el primer asalto. Gravemente lesionado y sin capacidad real de defenderse, el alemán fue salvado por la intervención arbitral. Aquella victoria convirtió a Joe Louis en un icono deportivo y social, y selló una de las páginas más importantes de la historia del boxeo.







