Sugar Ray Robinson sigue apareciendo en cualquier conversación sobre los mejores boxeadores de todos los tiempos. Pero su grandeza no se explica únicamente con títulos y estadísticas. Su velocidad, pegada, movimiento, precisión y capacidad para adaptarse al rival hicieron de él un boxeador tremendamente completo. En este artículo analizamos su estilo desde una perspectiva de gimnasio: cómo utilizaba la distancia, por qué cambiaba el ritmo, cómo aprovechaba sus desplazamientos y qué podemos aprender hoy de su manera de boxear. Porque una cosa es tener talento y otra muy distinta saber utilizarlo dentro del ring.







